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Miami atrae las miradas de los inversionistas que apuestan por la industria inmobiliaria. Son muchos los hispanos que están prefiriendo la ciudad de las palmeras, que además de tener un clima insuperable, ofrece beneficios tributarios y buenas rentabilidades.

Pensar en Miami es imaginar un clima insuperable, playas kilométricas, turistas de fiesta y muchos metros cuadrados de malls. Pero la ciudad que atrae a muchos hispanos tiene mucho más que ofrecer. Al menos, si de inversiones se trata.

Una de las ciudades más baratas de Norteamérica está entrando en una nueva era dorada de crecimiento. Miami quiere convertirse en una metrópolis mundial. Prueba de ello son los planes Miami 21 y Miami 2020, que suponen una inversión de varios billones de dólares en espacios urbanos, mega complejos residenciales y comerciales, túneles, el crecimiento del puerto -a raíz de la expansión del canal de Panamá- museos, entre otros.

Atrás quedó el fantasma de la crisis subprime, tras la cual un departamento de 70 metros cuadrados podía costar 200 mil dólares, unos 600 millones de pesos. Hoy, esa misma propiedad cuesta el doble, un valor similar al que existía antes de 2009. Según un informe de la agencia inmobiliaria ISG World, desde enero de 2012 se han construido 10.327 unidades, de las cuales un 60% ya están vendidas.

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Son muchos los hispanos que han puesto sus fichas en el mercado inmobiliario de Miami desde el 2000 en adelante. Y hoy, ante la incertidumbre que provocan las reformas, el alza de la inflación y la baja percepción del desempeño de la economía local, son muchos los que están decididos a apostar por esta plaza.

Prueba de ello es el desarrollo que ha tenido el Design District, un barrio al norte del Midtown que alberga a un centenar de galerías de arte, tiendas, restaurantes, bares y salas de exposiciones. El empresario inmobiliario Craig Robins, el mismo que se ganó su fama por desarrollar South Beach en los 90, fue el encargado de revivir este lugar de antiguos almacenes y casas viejas. Y es tal la popularidad que ha alcanzado, que Louis Vuitton cerró sus puertas en Bal Harbour y abrió aquí. Otras tiendas de lujo como Hermes, Christian Louboutin y Celine imitaron sus pasos.

Miami es atractiva porque sigue siendo más barata para la industria inmobiliaria, comparada con San Francisco y Nueva York. Según expertos, los márgenes de rentabilidad son buenos porque “la tierra aún es barata, tiene incidencias de un 12% en el precio final, lo que está bajo los niveles internacionales. En Nueva York, esa cifra es de un 40%”.

El régimen tributario de Inversión Extranjera en materia inmobiliaria (FIRPTA) permite eximir a los inversionistas extranjeros, cumpliéndose ciertas condiciones, de pagar impuesto a la ganancia de capital de dicha inversión lo que genera un mayor atractivo a la hora de invertir.

El último informe de Percepción de Negocios del Banco Central da cuenta del interés de las empresas por “mover sus operaciones al exterior”. En ese sentido, Estados Unidos se presenta como una oportunidad muy atractiva con beneficios para los inversionistas como la Visa de Creación de Empleo de Inmigrantes, más conocida como la EB-5, que otorga residencia permanente.

La desaceleración en China y la baja de la bolsa son algunas de las principales preocupaciones a nivel mundial. El mundo financiero está preocupado por los efectos que tendrá la caída de la segunda economía más grande del planeta en los mercados internacionales.