Conformarse o salir corriendo. A priori parecen ser las dos únicas salidas ante la desesperante falta de espacio que sufre todo inquilino o propietario en su casa. Cada vez más trastos acumulados y a la vista, y cada vez menos metros cuadrados disponibles. Es el día a día en cualquier vivienda, más aun si se trata de un apartamento, un estudio o un piso de dimensiones reducidas.

¿Quién dijo que la cama siempre está en el suelo, que las bañeras solo sirven para darse un baño, que los cables han de estar a la vista o que las puertas no pueden disfrazarse de paisajes sugerentes? Fuera de los circuitos convencionales de la decoración, el mercado ofrece soluciones creativas y prácticas para hacer la vida más cómoda y la casa más lucida. Eso sí, unas son más caras que otras.

El secreto está en conseguir espacio extra y, al tiempo, darle otro lustre y las dos cosas sin cambiar de piso. Se hace ocultando, escondiendo o disimulando elementos del hogar. O dándoles una doble utilidad.

La cama es un armatoste que se suele usar durante la noche. El resto del día ocupa espacio. ¿Qué necesidad pudiendo guardarla en el techo? “Gracias a un control remoto gestionado por un sistema de sensores que también se puede accionar desde el móvil, la cama sube o baja. Los clientes pueden decidir el estilo y se puede instalar en techos inclinados”, señalan en la firma italiana Bep Up Down, que opera en toda Europa.

La cama estándar se inserta en un falso techo de, al menos, 30 centímetros y el precio de una instalación básica es de US7.700 euros. La base en la que se coloca la cama no tiene por qué ser necesariamente el suelo. Se puede posar sobre un jacuzzi, por ejemplo, con lo que la optimización del espacio es doble. La misma solución, con un mecanismo elevador, propone la compañía alemana LiftBed.

La empresa Camag ha diseñado una cama de matrimonio abatible que se guarda en el falso techo de pladur. Su sistema de guías y cableado de acero hace que el funcionamiento sea ligero y seguro y el precio varía en función del modelo y la provincia de envío.

La cama más básica con recogida en el taller de Barcelona sale por Us$1.950.

Y ya puestos: “armarios, mesas o cajas de seguridad desaparecen por arte de magia en el techo y aparecen en la habitación cuando lo desee”, apuntan en Bed Up Down.

Las bañeras no pueden esconderse en el techo pero sí convertirse en tumbonas. “Es el elemento de mayor tamaño del baño y también el que ocupa más espacio”, dicen en Duravit, firma que ha creado una superficie de apoyo de uso universal. De cuero artificial, tiene una estructura flexible y está compuesta por cuatro paneles capaces de soportar hasta 150 kilos de peso. El precio de dos unidades parte de Us$ 630.

Los elementos de la tumbona de relajación pueden ir sueltos o combinados entre sí. “Durante el baño, puede colocarse uno en el centro de la bañera a modo de puente y ser un apoyo para libros, revistas y bebidas”, señalan en Kaldewei, cuyas tumbonas han obtenido el premio iF Product Design Award 2011. Están compuestas por tres elementos acolchados cosidos a mano y el material, que repele el agua, es el mismo que el empleado en los yates.

Las sorpresas se trasladan a los espejos, con cajones ocultos laterales. Otra forma de pellizcar espacio donde no lo hay. Los de Laufen (diseñados por Stefano Giovannoni) cuestan Us$1.600.

Cuando se trata de ahorrar superficie, hay cocinas que se compactan tanto que ocupan tan solo 1,5 metros cuadrados. Las mini cocinas con puertas plegables de Mobilspazio cuestan desde los $2.100 hasta los $4.400 con electrodomésticos; y de $ 1.200 a $2.300 sin ellos.

Sin llegar a tanto, se puede economizar espacio escondiendo todos los accesorios imaginables en la encimera: porta enchufes, porta cuchillos, especiero, llavero, reloj, altavoz, conexión para iPad y televisión de 19 pulgadas. Basta un toque en la tapa superior para que la caja se eleve. La tecnología, de la empresa británica S-Box, ganó el Premio a la Innovación en 2010. El precio por la caja para guardar las especies es de $430 y el de la televisión es de $1.100.

Cuando el problema no es tanto el espacio como la estética y se busca una cocina con funcionalidad de salón, la solución pasa por colocar armarios sin pomos ni tiradores. El resultado es fino y elegante.

“Las estructuras y puertas de un sistema y otro son del mismo material para poder mezclar las funciones de las distintas estancias del hogar, como cocina, salón, comedor y dormitorio”, explica María Lizarraga, especialista en diseño de interiores de Ikea.

Si no puedes con tu enemigo, únete a él. En lugar de ocultarlos con canaletas, los antiestéticos cables pueden ser protagonistas de dibujos y decoraciones mediante el uso de clips que los sujetan a la pared. Mucho más económico es crear dibujos y sujetar los cables con grapas. Siguiendo con los presupuestos ajustados, conviene aprovechar cualquier espacio oculto. “Bajo la escalera la propuesta es usar módulos de diversos tamaños para almacenar y añadir puertas y cajones complementarios”, comentan en Leroy Merlín.

Los vinilos decorativos conquistaron hace ya algunos años el mercado de la decoración. Permiten un cambio de look rápido y económico.

Los precios de los adhesivos para puertas van de $39 a $70 y los de los armarios son a medida (unos $30 el metro cuadrado). “Sirven para ocultar y decorar y, además, son 100% reposicionables, para poder cambiarlos cuando se quiera”, apuntan en Leroy Merlín.

Ocultar los electrodomésticos con vinilos ya es un clásico. Además de la famosa cabina británica, hay todo tipo de dibujos, e incluso se pueden personalizar con fotos del cliente.